miércoles, 29 de enero de 2014

CAPITULO 5.


Las tres chicas siguen caminando hasta que se dan cuenta de que falta una, se giran y la ven allí parada, como si hubiese visto un fantasma.
-Marina, ¿que pasa?
-Es él, esta allí.
Miran hacia donde Marina señala y ven a un chico con el pelo castaño y bastante guapo en un bici, mirando para todos lados, como buscando a alguien.
-Tía, te lo dije, os vais a volver a ver. Sabía que el destino no fallaría. -Diana no puede estar mas ilusiona, casi da saltos de alegría.
Sin embargo Marina sigue ahí parada, ni contenta, ni enfadada. Tiene una cara extraña, no entiende nada. ¿Por qué ella? Los chicos como él hacen cosas así por chicas como Lucia, por ejemplo. Lucia es alta, rubia, un cuerpazo y unos ojos verdes preciosos, parece una modelo. Pero Marina sabe que ella no es para nada así, es todo lo contrario, baja morena y los ojos casi negros, piensa que no muchos chicos se fijarían en ella.
-¿Pero que haces que sigues ahí parada?- Dice Andrea empujándola.- Corre a por él.
-No voy a ir, que vergüenza.
-¿Pero como que vergüenza? Si ha venido él a por ti. Correeee.
-Pero nosotras nos vamos ahora a comer.
-Venga, si seguro que te invita a comer. Nos vamos nosotras, y ya nos veremos esta tarde. Anda, vete ya.
Marina les hace caso. Se despiden de sus amigas con dos besos a cada una y va en dirección a aquel chico.
Las tres amigas se quedan allí para ver el espectáculo, por nada del mundo se lo perderían.
-¿Me estas buscando?
Hugo aun seguía mirando de un lado a otro, pero en cuanto oye esa preciosa voz se gira en seguida.
-Que va, solo pasaba por aquí. Ni me acordaba de que este era tu instituto.
-Ah, vale. Bueno, pues si no quieres nada me voy.
-No, espera.
Marina sonríe, estaba esperando que le dijese eso.
-Voy a ir a comer por aquí cerca. Ya que nos hemos encontrado casualmente, podemos ir juntos.
-Bueno, vale. No tengo nada mejor que hacer.
-Si yo tampoco.
Los dos saben que son unos mentirosos, están deseando estar juntos.
Marina sube a su bici de nuevo y Hugo empieza a pedalear.
Para enfrente de una pizzería.
-Espero que te guste le pizza.
-¿A quién no le gusta la pizza?
-Y yo que sé, no se nada de ti. Ni siquiera como te llamas.
Marina ríe, y con la intención de molestarle, le dice:

-Ya me pensaré si decírtelo o no.

lunes, 20 de enero de 2014

CAPITULO 4.


¿En serio?
Las amigas de Marina no pueden creer lo que les acaba de contar.
-¡Que romántico!- Dice Diana, entusiasmada. De las cuatro chicas, ella es la mas romántica y a la que le encantan todas las ñoñerias y las historias de amor.
-Pero, vamos a ver, ¿le has hecho una foto o algo? No me creo que un chico haga esas cosas y encima sea tan guapo.
Cállate anda, Lucia. Bueno y ¿que más? ¿Habéis quedado algún día o algo?- Pregunta Andrea que, al igual que Diana, ya están enganchadas al principio de lo que podría ser una historia de amor de película.
-No, que va.
-¿Al menos os habréis dado los teléfonos o e-mails o algo?
-No.
-¿Como se llama?
-Ni idea.
-¡¿Que?!
Diana y Andrea empiezan a dudar si la historia de amor puede continuar. Pero la romántica de Diana sigue en su fantasía de amor.
-Bueno, pero seguro que os volvéis a ver. Vamos, esto no pasa todos los días. El destino os volverá a unir.
-Sí, Diana tiene razón. Tienes que esperar, y ya se encargará el destino.
-No se chicas, no creo que lo vuelva a ver.
Lucia no dice nada. Simplemente deja que sus amigas fantaseen un poco, ni siquiera las escucha. A ella, todo eso del amor no le va.
Las chicas tienen que dejar su teoría sobre el destino para otro momento. La profesora de Literatura ya ha llegado.

Mientras tanto Hugo también le ha contado a su amigo Juan lo que le ha pasado. Él también se ha emocionado 'Parece el principio de una peli amorosas.' le ha dicho nada mas contárselo. Y también ha salido el tema del destino, y que seguro que se volverán a ver.
Pero Hugo no quiere dejarlo todo en manos del destino, quiero actuar y volver a ver a esa chica. No sabe como se llama, pero si a qué instituto va.

Cada vez cae más y más lluvia sobre Barcelona. Marina mira desde la ventana de su clase y la observa fijamente, le encanta la lluvia.
Mira el parque que hay en frente de su instituto Si imagina a ella ahí. Debajo de la lluvia, dando vueltas por todo ese gran jardín. Y por un momento se imagina también al chico que acaba de conocer. Se imagina a los dos dándose un beso bajo la lluvia, ¿quién no ha soñado con el típico beso bajo la lluvia?
Pero Marina enseguida vuelve a la normalidad. Vuelve a estar en la clase. No sabe por qué ha pensado en ese y chico ¿Y besándose? vamos, si no lo ha conocido ni hace tres horas y a se besa con él en su imaginación, además, no sabe ni siquiera su nombre, ni cuantos años tiene ni nada. No aparentaba más de dieciocho años, pero quién sabe.
Se ha vuelto a despistar de la clase. Quiere centrarse, pero ya es imposible. Mira a la pizarra, pero no se entera de nada, la última vez que miró estaba vacía y ahora hay miles de cosas, y no entiende ni una. Ya le pedirá los apuntes a alguien. Vuelve a mirar por la ventana, y le da rienda suelta a su imaginación.
Por fin han terminado las clases, menos mal que es viernes, no podría aguantar mas días de clases, y eso que el curso no ha hecho mas que empezar. Bajando las escaleras del instituto las cuatro amigas como siempre, hacen los planes de por la tarde. Comen juntas, como siempre y, acaban de decidir que quieren ir al cine, pero hay dos opciones. Como siempre, por un lado, Diana tiene una película súper romántica para ver, y Lucia una de acción. Como al final no saben cual elegir, deciden que van al cine y una vez allí ya lo pensaran.

Llegan por fin a la salida, y justo cuanto pasan por la puerta y miran hacia la calle, Marina ve algo, algo imposible. Se queda parada allí en la puerta y se dice a si misma 'No puede ser.'

CAPITULO 3.


-Gracias otra vez.
-No tienes por que darlas, yo te he manchado la ropa.
-Bueno, tengo que entrar ya. -Dijo con una sonrisa tímida.
Que guapa está cuando sonríe.
-Pásalo bien. -Y le devolvió la sonrisa.
Que guapo esta cuando sonríe.
Marina se da la vuelta y entra al instituto con una sonrisa de oreja a oreja.
Hugo empieza a pedalear casi con una sonrisa más grande que la de ella, si es que eso podría ser posible.
Todavía queda un poco de tiempo para la próxima clase por lo que Marina se va a la sala de informática.
Allí se mete en su tumblr. Ninguna novedad desde esta mañana. Normal.
No le da tiempo a mucho mas, enseguida toca el timbre que indica que empieza la segunda hora, Literatura.
Sale de la sala y se dirige ha su aula. Allí en cuanto sus amigas la ven le preguntan que le ha pasado.
-No os lo vais a creer, es super fuerte. -Les adelanta a sus amigas mientras que se sienta en su silla.

Hugo llega por fin a la cafetería. Tan rápido como puede le pone la cadena a su bici y la ata a una farola. No se puede creer que sean ya las nueve, cuando tendría que estar allí a ocho. Le espera una buena bronca de su jefe. Va corriendo hacia la habitacioncita donde guarda su mochila, ni si quiera se para a saludar a el chico que trabaja con él, también amigo suyo. El causante de todo lo ocurrido antes, ya que fue el quien lo llamo mientras iba en su bici.
Cuando entró en la habitación fue lo mas rápido que pudo, dejando su mochila y poniéndose su habitual polo negro para trabajar, pero a pesar de su rapidez no pudo evitar la esperado bronca de su jefe. La puerta se abre y aparece un hombre alto casi echando humo.
-¡¿PERO TU SABES QUE HORA ES?!
-Si, lo siento, no volverá a ocurrir.
-Eso mismo me dijiste la última vez. Claro que no va a volver a ocurrir, porque estas despedido. ¡¿ME OYES?! ¡DESPEDIDO!
-Pero no, por favor, necesito el dinero.
-¡FUERA!
-Por favor, lo necesito, necesito el dinero y lo sabe, por favor, le juro que no volverá a suceder.
Antonio se da la vuelta, respira hondo y se arrepiente de lo que dice, pero lo hace:
-Como vuelva a suceder algo, ya no solo llegar tarde, si no cualquier cosa que me enfade, no seré compasivo, ¿De acuerdo?
-Sí sí, se lo prometo, seré el mejor camarero del mundo.
Antonio no dice nada. Simplemente se dispone a salir de allí, pero no va por la puerta por la que los dos habían entrado antes, si no que en esa habitación había una puerta más, que da al despacho de aquel hombre que aunque a perdonado al chico, aún sigue echando humo.
-Si es que es todo culpa mía. Esto me pasa por contratar a niñatos de diecisiete años.- Dice casi gritando justo antes de su típico portazo de todas las peleas.
Hugo aliviado y feliz sale en dirección a la barra. Aunque ha estado apunto de perder el trabajo sigue teniendo su buen humor y no duda en bromear con su  compañero acerca de su jefe, como siempre.
-Un día de estos hace esa puerta giratoria.
-Ya te digo.

Y rompen a reír los dos amigos.

domingo, 12 de enero de 2014

CAPITULO 2.


Minutos antes.
-Ya estoy llegando jefe, no se preocupe. -Miente.
Hugo cuelga el teléfono y casi se tropieza por las escaleras de su edificio de lo rápido que va. Se ha quedado dormido y hace quince minutos que tendría que estar en la cafetería donde trabaja. Rápidamente le quita el candado a su bicicleta y sale corriendo. Hugo empieza a pedalear rápidamente hacia la cafetería donde su jefe lo espera furioso. De repente le vuelve a sonar el teléfono, pero esta vez no es su jefe, lo sabe porque en vez de sonar el simple tono de llamada suena la canción The Scientist de coplay, que la tiene como todo de llamada para sus amigos. En ese momento se despista por un segundo cuando choca con alguien que cae al suelo.
-¿Pero qué haces idiota? –Grita Marina.
-Lo siento, no te he visto. -Responde Hugo preocupado por aquella chica.
Rápidamente baja de su bicicleta y ayuda a la chica a incorporarse.
-Mierda, mira mi ropa, llena de barro. Y encima la camiseta nueva.
-Lo siento. -Vuelve a disculparse.
Marina mira al frente y ve de lejos el autobús.
-¡Que mala suerte! ahora tengo que volver a mi casa, cambiarme e irme andando al instituto. Esta claro que a primera hora ya no llego.
Hugo escucha a la chica preocupado. Mira su reloj, es demasiado tarde. La vuelve a mirar a ella, es una chica muy guapa, le da mucha pena y no puede evitar decirle:
-Si quieres te llevo a tu casa para cambiarte y luego a tu instituto.
Que mono. Piensa Marina, que con el enfado ni siquiera lo ha mirado. Y encima se ofrece a llevarla.
-No gracias, tú tendrás que irte, y yo ya de todas maneras llego tarde.
-No, insisto.
Marina lo mira y sonríe.
-Vale, muchas gracias.
Se sube detrás de él y le indica hasta llegar a su casa. De camino va pensando que es realmente guapo, y encima muy amable y simpático.
-Bajo enseguida.
-Aquí te espero.
Marina abre la puerta de su casa, sabe que su hermano pequeño ya se habrá ido al colegio con su padre, y su madre a trabajar. Sube corriendo a su cuarto. Esta vez decide ponerse unos pantalones cortos rosas, una camiseta blanca de tirantes, con la espalda descubierta, y unas Vans rosas.
Vuelve a bajar corriendo las escaleras, abre la puerta y ahí la espera. Es realmente guapo.
-Ya estoy. -Le dice mientras se monta detrás.
Él no dice nada y se pone a pedalear. La verdad, es que ella le parecía bastante guapa. Lo pensó en cuanto la vio, y creía que no podía estarlo más, pero sin duda se ha superado.
Marina fue indicándole el camino hacia el instituto. Ninguno de los dos quería que aquel pequeño encuentro terminase, ¿flechazo? Puede ser.
-Allí es. –Señaló Marina. Era un pequeño edificio gris que parecía mas que un instituto una cárcel. Rodeado con una pequeña y vieja verja. No se veía gente fuera, ya estaban todos los alumnos en sus respectivas clases.
Ahora le tocaría a Marina física. La verdad es que no le importaba saltarse esa clase. Odia la física, aunque no mas que las matemáticas.

Hugo frena su bici justo enfrente de la puerta, y ella baja una vez más de su bicicleta.

viernes, 3 de enero de 2014

CAPITULO 1.


Marina no puede evitar pararse a ver todas las fotos y textos de amor que ve en su Tumblr. ¿Cuando le tocará a ella vivir su historia de amor? Ya había pensado a cerca de esto antes; todas sus amigas tienen novio o lo han tenido. Andrea ahora mismo esta saliendo con un tal Juan que conoció en una cafetería. Diana esta con Víctor, el chico mas guapo de la clase, bueno, del curso, y son la envidia de todo el colegio. Se pasan en todos los intercambios de clase super noños abrazaditos y dándose besos, 'Demasiado empalagoso.' - Piensa Marina cada vez que los ve. Y bueno, luego está lucia, que cada día esta con uno diferente. Marina nada, ni siquiera un amor de verano. Todos estos pensamientos la ponen furiosa, ya sabe que solo tiene quince años, pero al menos le hubiera gustado tener su primer beso. Al final decide pensar que, bueno, simplemente no ha tenido la oportunidad, ni ha aparecido un chico que merezca la pena. Bueno y la verdad no es que ella se vea muy atractiva, sus amigas le dicen que esta genial, pero ella no piensa lo mismo.
No quiere seguir pensando nada de eso, ya será tarde ¡MIERDA! muy tarde, son las ocho de la mañana y tiene que coger el autobús para el instituto a y cuarto. Si ya se lo dice su madre, que está enganchada con el ordenador, y mas de una vez ha amenazado con quitárselo, pero nunca lo ha hecho. Marina corre hacia su armario, coge unos pantalones pitillos azul claro, que recuerda que se los tiene que devolver a Lucia, pero hoy va a ponérselos porque ayer se compró una camiseta azul con rayas blancas, muy básica, pero le gustó, y le pega con los pantalones. Se hace una cola alta, no tiene tiempo para peinarse, y baja corriendo a la cocina donde ya le esperan su madre y su hermano pequeño.
-Otra vez tarde, ojalá hoy pierdas el autobús y te tengas que ir andando.
-Cállate enano, que tu tienes mucha suerte de que papá te lleve y te traiga del cole todos los días.
-Marina, no le hables así a tu hermano. - Como siempre la mayor es la que tiene la culpa, él es un angelito. - Jordi tiene razón, date prisa que llegas tarde.
-Ya voy...
Enseguida termina de desayunar y sube corriendo las escaleras en busca de su mochila. Vuelve a bajarlas incluso mas rápido y sale hacia la parada del autobús.

Son las ocho y trece minutos. La verdad es que la parada no esta muy lejos, pero ya lo da por perdido. Ve de lejos la parada, se gira para ver si viene el autobús pero no es así, se siente aliviada pero sigue corriendo. Se vuele a dar la vuelta una vez más, y ahí está, a punto de alcanzarle, piensa que le da tiempo, pero cuando se vuelve a dar la vuelta una bicicleta que no tiene ni idea de donde ha salido le da un golpe y cae al suelo, con la mala suerte de caer en un charco, restos de toda la lluvia del día anterior.

Introducción.



Marina, una chica de tan solo quince años empieza a averiguar la felicidad de su primer amor, así como los problemas que eso conlleva. Pero no todo será amor. Su adolescencia pasa por problemas amorosos, familiares, sociales y personales. Su primer amor, la primera gran pelea con sus amigas de toda la vida, la separación de sus padres, son cosas que tendrá que aprender a superar sola.