lunes, 20 de enero de 2014

CAPITULO 4.


¿En serio?
Las amigas de Marina no pueden creer lo que les acaba de contar.
-¡Que romántico!- Dice Diana, entusiasmada. De las cuatro chicas, ella es la mas romántica y a la que le encantan todas las ñoñerias y las historias de amor.
-Pero, vamos a ver, ¿le has hecho una foto o algo? No me creo que un chico haga esas cosas y encima sea tan guapo.
Cállate anda, Lucia. Bueno y ¿que más? ¿Habéis quedado algún día o algo?- Pregunta Andrea que, al igual que Diana, ya están enganchadas al principio de lo que podría ser una historia de amor de película.
-No, que va.
-¿Al menos os habréis dado los teléfonos o e-mails o algo?
-No.
-¿Como se llama?
-Ni idea.
-¡¿Que?!
Diana y Andrea empiezan a dudar si la historia de amor puede continuar. Pero la romántica de Diana sigue en su fantasía de amor.
-Bueno, pero seguro que os volvéis a ver. Vamos, esto no pasa todos los días. El destino os volverá a unir.
-Sí, Diana tiene razón. Tienes que esperar, y ya se encargará el destino.
-No se chicas, no creo que lo vuelva a ver.
Lucia no dice nada. Simplemente deja que sus amigas fantaseen un poco, ni siquiera las escucha. A ella, todo eso del amor no le va.
Las chicas tienen que dejar su teoría sobre el destino para otro momento. La profesora de Literatura ya ha llegado.

Mientras tanto Hugo también le ha contado a su amigo Juan lo que le ha pasado. Él también se ha emocionado 'Parece el principio de una peli amorosas.' le ha dicho nada mas contárselo. Y también ha salido el tema del destino, y que seguro que se volverán a ver.
Pero Hugo no quiere dejarlo todo en manos del destino, quiero actuar y volver a ver a esa chica. No sabe como se llama, pero si a qué instituto va.

Cada vez cae más y más lluvia sobre Barcelona. Marina mira desde la ventana de su clase y la observa fijamente, le encanta la lluvia.
Mira el parque que hay en frente de su instituto Si imagina a ella ahí. Debajo de la lluvia, dando vueltas por todo ese gran jardín. Y por un momento se imagina también al chico que acaba de conocer. Se imagina a los dos dándose un beso bajo la lluvia, ¿quién no ha soñado con el típico beso bajo la lluvia?
Pero Marina enseguida vuelve a la normalidad. Vuelve a estar en la clase. No sabe por qué ha pensado en ese y chico ¿Y besándose? vamos, si no lo ha conocido ni hace tres horas y a se besa con él en su imaginación, además, no sabe ni siquiera su nombre, ni cuantos años tiene ni nada. No aparentaba más de dieciocho años, pero quién sabe.
Se ha vuelto a despistar de la clase. Quiere centrarse, pero ya es imposible. Mira a la pizarra, pero no se entera de nada, la última vez que miró estaba vacía y ahora hay miles de cosas, y no entiende ni una. Ya le pedirá los apuntes a alguien. Vuelve a mirar por la ventana, y le da rienda suelta a su imaginación.
Por fin han terminado las clases, menos mal que es viernes, no podría aguantar mas días de clases, y eso que el curso no ha hecho mas que empezar. Bajando las escaleras del instituto las cuatro amigas como siempre, hacen los planes de por la tarde. Comen juntas, como siempre y, acaban de decidir que quieren ir al cine, pero hay dos opciones. Como siempre, por un lado, Diana tiene una película súper romántica para ver, y Lucia una de acción. Como al final no saben cual elegir, deciden que van al cine y una vez allí ya lo pensaran.

Llegan por fin a la salida, y justo cuanto pasan por la puerta y miran hacia la calle, Marina ve algo, algo imposible. Se queda parada allí en la puerta y se dice a si misma 'No puede ser.'

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