Marina no puede evitar pararse a ver todas las fotos y textos de amor
que ve en su Tumblr. ¿Cuando le tocará a ella vivir su historia de amor? Ya había pensado a cerca de esto antes; todas sus amigas tienen novio o lo han
tenido. Andrea ahora mismo esta saliendo con un tal Juan que conoció en una cafetería. Diana esta con Víctor, el chico mas guapo de la clase, bueno, del
curso, y son la envidia de todo el colegio. Se pasan en todos los intercambios
de clase super noños abrazaditos y dándose besos, 'Demasiado empalagoso.' -
Piensa Marina cada vez que los ve. Y bueno, luego está lucia, que cada día esta
con uno diferente. Marina nada, ni siquiera un amor de verano. Todos estos
pensamientos la ponen furiosa, ya sabe que solo tiene quince años, pero al
menos le hubiera gustado tener su primer beso. Al final decide pensar que,
bueno, simplemente no ha tenido la oportunidad, ni ha aparecido un chico que
merezca la pena. Bueno y la verdad no es que ella se vea muy atractiva, sus
amigas le dicen que esta genial, pero ella no piensa lo mismo.
No quiere seguir pensando nada de eso, ya será tarde ¡MIERDA! muy tarde,
son las ocho de la mañana y tiene que coger el autobús para el instituto a y cuarto. Si ya se lo dice su madre, que está enganchada con el ordenador, y mas de
una vez ha amenazado con quitárselo, pero nunca lo ha hecho. Marina corre hacia
su armario, coge unos pantalones pitillos azul claro, que recuerda que se los
tiene que devolver a Lucia, pero hoy va a ponérselos porque ayer se compró una
camiseta azul con rayas blancas, muy básica, pero le gustó, y le pega con los
pantalones. Se hace una cola alta, no tiene tiempo para peinarse, y baja
corriendo a la cocina donde ya le esperan su madre y su hermano pequeño.
-Otra vez tarde, ojalá hoy pierdas el autobús y te tengas que ir
andando.
-Cállate enano, que tu tienes mucha suerte de que papá te lleve y te
traiga del cole todos los días.
-Marina, no le hables así a tu hermano. - Como siempre la mayor es la
que tiene la culpa, él es un angelito. - Jordi tiene razón, date prisa que
llegas tarde.
-Ya voy...
Enseguida termina de desayunar y sube corriendo las escaleras en busca
de su mochila. Vuelve a bajarlas incluso mas rápido y sale hacia la parada del autobús.
Son las ocho y trece minutos. La verdad es que la parada no esta muy
lejos, pero ya lo da por perdido. Ve de lejos la parada, se gira para ver si
viene el autobús pero no es así, se siente aliviada pero sigue corriendo. Se
vuele a dar la vuelta una vez más, y ahí está, a punto de alcanzarle, piensa
que le da tiempo, pero cuando se vuelve a dar la vuelta una bicicleta que no
tiene ni idea de donde ha salido le da un golpe y cae al suelo, con la mala suerte de caer en un charco, restos de toda la lluvia del día anterior.
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