-Gracias otra vez.
-No tienes por que darlas, yo te he manchado la ropa.
-Bueno, tengo que entrar ya. -Dijo con una sonrisa tímida.
Que guapa está cuando sonríe.
-Pásalo bien. -Y le devolvió la sonrisa.
Que guapo esta cuando sonríe.
Marina se da la vuelta y entra al instituto con una sonrisa de oreja a
oreja.
Hugo empieza a pedalear casi con una sonrisa más grande que la de ella,
si es que eso podría ser posible.
Todavía queda un poco de tiempo para la próxima clase por lo que Marina se va a la sala de informática.
Allí se mete en su tumblr. Ninguna novedad desde esta mañana. Normal.
No le da tiempo a mucho mas, enseguida toca el timbre que indica que
empieza la segunda hora, Literatura.
Sale de la sala y se dirige ha su aula. Allí en cuanto sus amigas la ven
le preguntan que le ha pasado.
-No os lo vais a creer, es super fuerte. -Les adelanta a sus amigas
mientras que se sienta en su silla.
Hugo llega por fin a la cafetería. Tan rápido como puede le pone la
cadena a su bici y la ata a una farola. No se puede creer que sean ya las
nueve, cuando tendría que estar allí a ocho. Le espera una buena bronca de su
jefe. Va corriendo hacia la habitacioncita donde guarda su mochila, ni si
quiera se para a saludar a el chico que trabaja con él, también amigo suyo. El
causante de todo lo ocurrido antes, ya que fue el quien lo llamo mientras iba
en su bici.
Cuando entró en la habitación fue lo mas rápido que pudo, dejando su
mochila y poniéndose su habitual polo negro para trabajar, pero a pesar de su
rapidez no pudo evitar la esperado bronca de su jefe. La puerta se abre y
aparece un hombre alto casi echando humo.
-¡¿PERO TU SABES QUE HORA ES?!
-Si, lo siento, no volverá a ocurrir.
-Eso mismo me dijiste la última vez. Claro que no va a volver a ocurrir,
porque estas despedido. ¡¿ME OYES?! ¡DESPEDIDO!
-Pero no, por favor, necesito el dinero.
-¡FUERA!
-Por favor, lo necesito, necesito el dinero y lo sabe, por favor, le
juro que no volverá a suceder.
Antonio se da la vuelta, respira hondo y se arrepiente de lo que dice,
pero lo hace:
-Como vuelva a suceder algo, ya no solo llegar tarde, si no cualquier
cosa que me enfade, no seré compasivo, ¿De acuerdo?
-Sí sí, se lo prometo, seré el mejor camarero del mundo.
Antonio no dice nada. Simplemente se dispone a salir de allí, pero no va
por la puerta por la que los dos habían entrado antes, si no que en esa
habitación había una puerta más, que da al despacho de aquel hombre que aunque
a perdonado al chico, aún sigue echando humo.
-Si es que es todo culpa mía. Esto me pasa por contratar a niñatos de diecisiete
años.- Dice casi gritando justo antes de su típico portazo de todas las peleas.
Hugo aliviado y feliz sale en dirección a la barra. Aunque ha estado
apunto de perder el trabajo sigue teniendo su buen humor y no duda en bromear
con su compañero acerca de su jefe, como
siempre.
-Un día de estos hace esa puerta giratoria.
-Ya te digo.
Y rompen a reír los dos amigos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario